Desde el 2004, la vida de Edward ha sido una lucha continua. Poco después de perder su empleo debido a una enfermedad crónica, también recibió la custodia temporal de los cuatro hijos de su ex novia. Desde entonces ha gastado todos sus ahorros y no puede mantenerse únicamente con la asistencia de los cupones para alimentos y los beneficios por discapacidad. Prácticamente sin ingresos y con una nueva familia que alimentar, Edward comenzó a buscar ayuda.
Se puso en contacto con el Banco de Alimentos de San Antonio para solicitar asistencia. A través de este banco de alimentos, encontró servicios alimentarios locales ofrecidos en una iglesia, donde ahora recibe comestibles dos jueves al mes.
"Ha sido una bendición porque me ayuda a sobrevivir toda la semana", explica Edward. Con los alimentos que recibe, Edward establece menús semanales para los niños. Con arroz y frijoles, cocina chalupas; con pollo y jamón, hace emparedados.
Edward creció en una familia humilde y aprendió de su madre que los niños siempre son lo primero. La lección todavía es válida hoy y, cuando los alimentos escasean, espera que los niños coman primero y él se las arregla con las sobras. No cree en dejar que sus hijos pasen hambre; antes de que los niños se vayan a la cama con el estómago vacío, prefiere dejar de comer él.
Edward deberá someterse a una operación de las rodillas y los tobillos para solucionar sus problemas de salud crónicos. Espera que sanen sin problemas para poder recuperar las fuerzas que necesita para volver a trabajar. Mientras tanto, se las arregla con la ayuda que recibe del centro de distribución de alimentos local y de los cupones para alimentos.